
Esta vez no vamos a liarnos mucho, lo haremos todo sin el horno, sólo requerimos un molde desmontable. Este pastel tiene la ventaja de ser muy ligero, no utilizamos ni queso, ni natas.
Ingredientes:
- 4 yogures espesos (pueden ser de cabra, oveja o tipo griego)
- Azúcar a gusto
- Galletas Núria de Birba, 1 paquete
- Hojas de gelatina
- mermelada de fresa
- aceite de girasol o mantequilla
- opcional ralladura de limón.
Ponemos en un bol las galletas y las deshacemos o trituramos (se pueden usar robots de cocina) y las mezclamos con mantequilla pomada o aceite de girasol hasta conseguir una masa. Con la ayuda de una cuchara la iremos extendiendo en la base del molde que usemos y luego la metemos al congelador o a la nevera un ratito para que endurezca.
En otro bol ponemos el yogur con el azúcar a gusto y opcional la ralladura del limón, batimos bien y añadimos 4-5 hojas de gelatina previamente ablandadas en un poco de agua, vemos a batir bien, para que se integre bien la gelatina y no queden tropezones. Lo añadimos al molde con el fondo de galleta y a la nevera toda la noche para que cuaje bien.
Por la mañana, disolvemos una hoja de gelatina en un poco de mermelada y la añadimos encima de nuestro molde. Volvemos a poner en la nevera 2-4 horas.
Ya está lista, sólo falta decorar un poco si os apetece.
En mi caso utilicé yogur de cabra y galletas Núria sin gluten de Birba y aceite en vez de mantequilla y como podéis ver el resultado es excelente.